Monday, November 8, 2010

Hamlet Garcia (Four Monologues) by Miguel Morillo

 Mujer.- Sé cómo funcionan estas cosas, podría ser su madre y no me pilla de nuevas, sé cómo funcionan estas cosas porque he estado en decenas de entrevistas como esta. Son las nueve y cuarto de la mañana, me he levantado a las siete en punto, me he vestido con la mejor ropa que tengo, me he maquillado lo mejor que sé para la ocasión, porque siempre lo hago así, estoy sentada delante del jefe de personal y dos psicólogos que me observan y toman notas, que se fijan en mí, que escudriñan cada centímetro de mí.

He llegado aquí a las nueve menos cuarto, y me he metido en un bar para hacer tiempo, y desde las ocho menos cuarto hasta las nueve y diez me he bebido siete sol y sombras. Estoy borracha, estoy completamente pedo oyendo al jefe de personal, oyendo lo que dice, pero sin escucharle. No bebo, no he bebido nunca, no me gusta el alcohol, pero me he tomado siete sol y sombras en veinticinco minutos porque he pasado por esto decenas de veces y ya me da igual, he bebido de forma consciente, me he emborrachado adrede, me he puesto completamente pedo para evadirme de esto, porque sé lo que es esto, y sé que no va a ninguna parte.

Estoy sonriendo porque estoy totalmente trompa, el jefe de personal piensa que estoy sonriendo porque estoy dándole la razón, piensa que estoy sonriendo porque estoy de acuerdo con toda la sarta de gilipolleces que me está diciendo. El jefe de personal se equivoca. Los psicólogos me observan, toman notas, me miran y no dejan de apuntar cosas en un papel, y yo les miro escribir y les sonrío, y ellos me miran sonreír y anotan, porque piensan que el hecho de que yo sonría es lo mismo que darle la razón al jefe de personal, porque piensan que si sonrío es porque estoy de acuerdo. Los psicólogos se equivocan. Sonrío porque estoy totalmente evadida de la conversación, sonrío porque me he tomado siete sol y sombras en veinticinco minutos y estoy totalmente pedo.

Me lo estoy imaginando desnudo al jefe de personal, mientras habla, totalmente desnudo, es guapo, es un chico joven y guapo, habla muy rápido, habla con energía y convicción. Me estoy imaginando al jefe de personal desnudo, moviendo la lengua con energía y convicción, haciéndome un buen cunilingus, haciéndome feliz. Yo he sido sincero con usted, le he explicado lo que espero de usted sin rodeos, sin tapujos. Ir siempre con la verdad por delante es indispensable, no sólo en esta empresa, sino también en la vida.

Se queda mirándome, ha terminado, espera que hable, que le conteste, espera que haga el paripé y santas pascuas, le voy a decir la verdad, le voy a decir que todo esto me da absolutamente igual y que lo que realmente me apetece es que me tire sobre la mesa y me coma el coño bien comido. Se lo voy a decir, claro que se lo voy a decir, porque me he tomado siete sol y sombras en el bar de abajo y esto me da absolutamente igual. Abro la boca convencida de lo que voy a decir, dispuesta a decirle que me haga feliz, pero no salen palabras. Abro la boca y no salen las palabras, sale un chorro de vómito, salen los siete sol y sombras y un café con magdalenas que tomé en casa. Los pongo perdidos, los lleno de vómito, lleno de vómito al jefe de personal, a los psicólogos, lleno de vómito los apuntes de los psicólogos, la mesa del jefe de personal, las paredes del despacho, el suelo, mi vestido, lo lleno todo de vómito. De acuerdo, digo, soy la persona que buscan.
Mujer madura.- Estoy sentada en un teatro, en la oscuridad de un teatro, viendo una de esas obras de ante y ensayo. Hay dos actores desnudos en mitad del escenario, y se están comiendo un pollo crudo mientras recitan pasajes de la Biblia con la boca llena de pollo crudo y yo les miro y pienso en lo que me gustaría fumarme un cigarrillo ahora mismo. Pero no se puede fumar en el teatro, se puede recitar la Biblia desnudo con la boca llena de pollo crudo, pero no se puede fumar. Tengo muchas ganas de fumar, quiero fumar, necesito fumar. Necesito un cigarro, porque hoy ha sido un día duro, porque hoy ha sido uno de esos días en los que no te pones de acuerdo con el mundo ni con la vida. Hoy ha sido uno de esos días en que todo va como el culo. Ha venido el del butano. A las ocho de la mañana, a dejarme la bombona de butano que le encargué ayer, pero se me olvidó sacar dinero ayer por la noche. No tengo dinero. No podía pagar el butano, no podía abrirle la puerta. Y el tipo se ha mosqueado y ha estado llamando al portero un cuarto de hora seguido, sin parar, y los perros de la vecina de al lado se han puesto a ladrar, y la vecina de abajo ha abierto la ventana y se ha puesto ha insultarme. A las ocho de la mañana.

He hecho café y me he vestido para ir al trabajo, y me he equivocado al ponerme el azúcar, no he mirado los frascos y he puesto sal en el café, y lo he echado todo. Sobre el traje de chaqueta que llevo siempre al trabajo. He tenido que cambiarme y he llegado tarde al trabajo.

Mi jefe estaba fuera de sí porque esta mañana alguien le ha vomitado encima mientras hacía una entrevista. Y lo ha pagado conmigo. Y me ha gritado todo lo que ha querido y más. Y me ha cargado de trabajo y he tenido que quedarme hasta tarde en la oficina, así que para conseguir llegar a casa y que me diese tiempo a comer algo, he cogido el coche y atajo por la calle Segovia, pero a algún gilipollas se le ha ocurrido saltar desde el viaducto en plena hora punta, y se ha estampado contra el número 65 de la empresa madrileña de transportes, que casualmente iba delante de mí, y se ha montado la de Dios, y he tenido que esperar una hora en el atasco y me he quedado sin comer, y he llegado tarde al trabajo otra vez, y mi jefe ha vuelto a pagarlo conmigo y me ha vuelto a cargar de trabajo y he salido otra vez tarde, y de vuelta a casa me he encontrado con otro atasco en la carretera, y después de media hora parados en el atasco un tipo con cara de tonto que habían en mitad de la autopista me ha hecho parar el coche y casi lo atropello, y el muy… me ha sacado del coche de un tirón, me ha cogido y me ha sacado del coche de un tirón, me ha cogido y me ha sacado por la ventanilla. Y me he quedado en mitad de la carretera como una boba. Luego la policía me ha tenido dos horas haciendo la declaración de los hechos porque el tipo que me había cogido el coche lo había destrozado contra otro un poco más adelante. He decidio9 olvidarme, evadirme de todo, así que he cogido un periódico y he puesto el dedo al azar en la cartelera y ha salido esta obra de teatro, y me he venido a verla. Por eso estoy aquí, en este teatro, pero no consigo evadirme, porque hay dos tíos en bolas comiéndose crudo el pollo, mientras recitan la Biblia, y eso no me hace evadirme.

Tengo que fumar. Tengo que salir a fumar, así que me levanto y salgo, cruzo el patio de butacas con dirección a la puerta, y uno de los actores me tira lo que queda del pollo crudo a la cabeza. Viene hacia mí y me señala con el dedo y me dice que soy una escoria social, que me voy del teatro porque el mensaje que ellos transmiten es la verdad, y que la verdad me duele porque soy una alienada. Mira al público, me señala y les dice que soy un borrego alienado, y todos me miran y se ríen.

Tengo la seguridad de que hoy es un día duro, uno de esos días en los que te apetece no haberte levantado. Uno de esos días… uno de esos días en que no te pones de acuerdo ni con la vida ni con el mundo.

Me quedo mirando al tío, desnudo delante de mí, hablándome con la boca todavía llena de pollo, soltándome al hablar pequeños trozos de pollo crudo.

Por un momento no sé si reír o llorar. Por un momento todo lo que soy, todo en lo que creo está a punto de venirse abajo.

Miro al tipo.
Recapacito, pienso.
Tomo aire y respiro, lentamente, con total serenidad.
Vuelvo a mirar al tipo y vuelvo a tomar aire.
Tranquila, me digo, tranquila.
Soy una mujer fuerte.
Soy una mujer fuerte.
Soy una mujer fuerte.
Soy una mujer fuerte.
Soy una mujer fuerte.
Me repito interiormente.

Voy a mirar a los problemas cara a cara, voy a coger al toro por los cuernos. Voy a ponerme de pie después de la caída. Voy a mirar al frente y voy a seguir adelante. Con ánimo, con alegría, con entusiasmo.

Miro al actor, desnudo delante de mí, y le pego una patada en los huevos con todas mis fuerzas.
Descargo toda mi rabia, toda la rabia que he acumulado a lo largo del día.

Toda mi rabia contenida, dirigida hacia la punta de mi zapato y descargada sobre sus testículos indefensos.

Se cae al suelo y el dolor es tan profundo que ni siquiera puede quejarse, ni siquiera puede gritar.
Me doy la vuelta y miro al patio de butacas. Y vosotros podéis iros todos a tomar por el culo, grito, y salgo de la sala dando un portazo.

Dentro de la sala la gente empieza a aplaudir, se están dejando las manos, están aplaudiendo muy fuerte. Escucho los aplausos y pienso que les acabo de mandar a tomar por el culo…
Hoy es uno de esos días, Uno de esos días en que no te poner de acuerdo con la vida ni con el mundo. Uno de esos días en los que piensas que sería mejor no haberse levantado de la cama.

Hombre adulto.- Levantarse por la mañana y oler el café recién hecho, notar el agua caliente en la piel y luego el contacto con la cuchilla de afeitar, mirarse al espejo, el sabor del zumo de naranja, las tostadas, el primer cigarrillo de la mañana, abrir la ventana y notar el aire fresco, el sol, el calor del sol. Observar las cosas sencillas detenidamente, disfrutar de las cosas sencillas detenidamente. Hacerlo todo como si fuese la primera vez. Salir a la calle, mirar a un lado y al otro y notar que todo tiene sentido, que la cosa funciona. Sentirse afortunado.

Yo me siento afortunado porque he mirado detenidamente las cosas sencillas, he pensado, he discernido, he decidido sobre ellas y las he comprendido. Me he observado detenidamente a mí mismo mientras observaba detenidamente las cosas sencillas y me he dado cuenta de lo afortunado que soy pudiendo observar la sencillez de las cosas.

Observar las cosas, pensar sobre las cosas, decidir sobre las cosas, hacer o dejar de hacer las cosas. Sentirse vivo, tener conciencia de la propia existencia. Disfrutar de la existencia, disfrutar de la vida.

Me he quedado mirando una naranja, la hermosura, la compleja sencillez de una naranja, la he observado durante bastante tiempo. Una naranja nunca podrá disfrutar de la vida, una naranja está viva, pero nunca podrá disfrutar de la vida. Para poder disfrutar de la vida hay que tener conciencia de la propia existencia, tener la capacidad de observar las cosas. Una naranja está viva, pero una naranja no es consciente de su propia existencia, no puede disfrutar de su existencia, no puede disfrutar de la vida.

Yo soy consciente de mi existencia, por tanto puedo disfrutar de la vida, por eso me siento afortunado, por eso observo las cosas sencillas y me siento afortunado. Por eso me siento feliz.
Hombre joven.- Pasar desapercibido. Ser uno más, No destacar. No llamar la atención. Ser uno más. Ser el vecino que no saluda a nadie y al que nadie saluda. Ser el vecino en el que nadie se fija. Ser cualquiera de los que van en un autobús cualquiera a cualquier sitio. Pasar desapercibido. Ser uno más. No llamar la atención. Que nadie te señale con el dedo, que nadie te llame la atención, que nadie te pare por la calle y te pregunte si tienes un minuto o un cigarrillo, que nadie te pregunte la hora. Que nadie te llame por tu nombre, que nadie conozca tu nombre. Ser uno más, uno cualquiera, en una calle cualquiera, yendo hacia cualquier sitio.
Que te dejen tranquilo, que no te molesten. Ser uno más sin pena ni gloria, uno más. Que no suene el teléfono, que no te llame nadie, que nadie tenga tu número. Que te dejen tranquilo. Ser cero. Ser menos que cero. Ser un cero a la izquierda. Que nadie te eche de menos. Que nadie te llame un sábado por la noche para salir a cualquier sitio. Ser uno más de los que están aquí. Sentarse en la oscuridad de un teatro y que nadie se fije en tu cara al entrar o al salir. Ser uno más, pasar desapercibido.
Ser un número más en las estadísticas, como cualquiera. Un número más. Sin cara, sin nombre, un número más. Que el de la tienda de al lado no sepa quien eres ni lo que sueles comprar. Que las únicas cartas que aparezcan en el buzón sean recibos enviados por un ordenador. Que no aparezca tu nombre en el buzón. Ser un número, sólo un número, ser un número más. Ser cero, ser menos que cero. Pasar desapercibido. No llamar la atención, que nadie te llame la atención. Ser uno más. Ver la televisión sin que los demás te vean a ti, sin que los demás se fijen en ti, sin que nadie te moleste.
No depender de nadie, que nadie dependa de ti, estar en casa, tranquilo, viendo la televisión, sin molestar a nadie y sin que nadie te moleste a ti. Ser uno más. Pasar desapercibido, no llamar la atención. Ver la pantalla, las caras que aparecen en la pantalla sin que ellas te vean a ti.

http://cal-reservorio.blogspot.com/2007/08/hamlet-garca-miguel-morillo.html